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Ana & Carlos - Boda en Zamora - ¿Por qué dejamos de jugar?

Reviso esta boda de 2017 y recuerdo lo increíble que fue aquel lugar, las personas, el ambiente, la sencillez combinada con el buen gusto. Mi pareja está cerca de mí en el momento en que preparo este post, y le muestro unas fotos de la piscina. Le digo: “Mira, esta es la boda más divertida en la que he estado.” Me responde sorprendido: ¿Eso fue una boda?

Hago por fin la selección, fue una fiesta que siempre reservé para publicarla en el momento justo, y ya sabemos que el momento justo nunca llega, que las cosas especiales hay que hacerlas hoy. Me retrasé dos años hasta ser hoy, pero ya la traigo, ya la cuento :)

Ana y Carlos celebraron una boda donde arriesgaron por todas partes, en un lugar donde no se celebraban bodas, llevaron un toro mecánico, llevaron canoas, llevaron un montón de detalles pero lo que acompañaba no era menos importante que todo eso: La naturaleza espectacular de los márgenes del río Duero, la lavanda silvestre, el señor que nos recibió en la casa y que se encargaba de traernos agua a cada momento, jamón a la novia y una sonrisa impoluta durante más de 12 horas de trabajo: Juan.

Nosotras solemos tener siempre esta sensación: no nos hace falta estar ni en un castillo ni en un palacio para sentirnos privilegiadas. El lujo es que nos traten con cariño.

Y al mirar todas estas fotos, al ver a les invitades de la boda revolcarse por la hierba, salir por el Duero en canoa, tirarse vestidos o en traje de baño a la piscina, y jugar con pistolas de agua contra niñes que no paraban de disfrutar, me pregunto: ¿En qué se convierte una celebración del amor? ¿En qué suele convertirse? ¿Esas etiquetas de instagram de #invitadaperfecta contra la que yo no podría estar más en contra qué significan? ¿Significan que tenemos que ir a celebrar el amor de dos personas creyendo que es una competición de glamour? ¿O vamos a disfrutar, a pasárnoslo pipa, a llorar de emoción, como cuando nos invitaban a un cumpleaños de pequeñes, y la casa del cumpleañere tenía jardín y podíamos buscar tesoros y reírnos como si no hubiese un mañana?

Creo que debe de llegar un momento en al menos nos cuestionemos en qué se ha convertido una celebración como ésta, y qué podría ser. Elegir con el corazón, fuera de las tradiciones, de las preferencias de los padres, de los dictámenes de cualquiera que no sean éses que celebran su amor.

Podrá ser un sacramento, una solemnidad para mucha gente, y eso está genial mientras lo sientan así, mientras no se disfracen. Para mí, esta boda que hoy os mostramos es una representación de lo que me gustaría vivir si en algún momento me casara (quitando la parte de la iglesia, porque en mi caso soy atea).

Sin intención de criticar que cada uno celebre como tenga ganas os pregunto: ¿Por qué dejamos de jugar?
Espero que en la imaginación al menos, mirando los recuerdos de este día, podáis trasladaros un poco a todo eso que se deconstruye, que deja de ser rígido, que pierde los protocolos, que es libre, y que disfrutéis tanto como lo hicimos nosotras fotografiando esta boda en Zamora.

(Pd. Encontraréis sólo fotos de preparativos de la novia y de la celebración post-misa/iglesia por petición de privacidad de la parte religiosa) :)

DETALLES

Organización, diseño, decoración: Emmme Studio

Vestido: Ernesto Terrón

Kimono/ropa interior previa/preparativos: Bata de Sfera

Zapatos Novia: Franjul

Ramo y tocado: Flores Pandora

Maquillaje y peluquería: Cult Peluquería

Celebración: Dehesa Congosta

Catering: G.H de Luz

Diseño gráfico: Emmme Studio


Laura & Álex - Boda en Burgo de Osma

Hay muchísimos tipos de bodas, y para escribir con el corazón, que es lo que me apetece en estos momentos de estrés, cansancio y al mismo tiempo felicidad, existen celebraciones con las que, a pesar de hacer tu trabajo con todo el amor del mundo, no conectas.

Después de días como esos, te planteas si vale la pena seguir dedicándote a algo que nunca sacas de tu mente, que a veces es menospreciado por gente que ejerce otras profesiones o que se dedican a la misma pero en otro campo, y que requiere que seas prácticamente infalible durante 12 horas de un día irrepetible en la vida para otras personas que ponen toda su confianza (y bastante dinero) en ti.

Ya se ha escrito sobre esto, pero creo que no ha sido recalcado lo suficiente. En una boda, pueden fallar muchas cosas. El cura puede decir otros nombres en el altar (checked √), la comida puede estar salada o insípida o no ser muy buena aunque pagues 30,000€ por el catering (checked √), puede que de repente a un invitado borracho se le ocurra poner un mechero al lado de un cubo de bengalas pequeñas que están ahí preparadas para el baile de les novies (salir una gran llamarada y adiós a las bengalitas, en el mejor de los casos [checked √], en el peor: un incendio). Pero de lo que siempre se va a acordar una persona es de si les fotógrafes tuvieron algún error. Porque es el recuerdo, es lo que queda, y por supuesto, esto supone una presión enorme que intentamos esquivar con nuestra profesionalidad. Aún así, somos humanos, cometemos errores, y esa presión pesa y afecta.

Y en esos momentos, en esas semanas difíciles de nervios, de sentir que no llegas o de sentir que vas a una boda donde no conectas con una pareja o donde directamente te tratan mal (que también ocurre), de repente aparecen parejas como Laura y Álex, que le dan sentido a todo lo que haces.

Me acabo de mudar a otro continente, y eso nunca es fácil, pero en mi mente temeraria/valiente pensé que lo sería. Me retraso en las entregas, y Laura me manda un mensaje por instagram al ver una foto mía: “qué guapa estás, amiga”. Siento su mensaje sincero. La palabra amiga también.

En los meses previos a la boda, ambos crearon un grupo en whatsapp que se llama (aún estamos ahí metidos :) ): “La boda top del 2018”. Álex hizo un collage con el que me partí de la risa durante media hora y me pregunto por qué no todas las personas se toman los preparativos de un día que tiene como idea ser bonito y de puro disfrute, así, con una sonrisa en la cara y muchas ganas de pasarlo bien.

Eso es lo que no se les borró de la cabeza ni del rostro en ningún momento a ellos. Y me siento eternamente agradecida.

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Nos conocimos en persona, después de hablar mucho por whatsapp :), en el día previo al cumple de Álex (creo recordar), haciendo una sesión preboda en la que nos lo pasamos pipa e hicimos de todo; hasta una simulación de desnudo al lado del pantano (quiero poner emoticonos de llorar de risa aquí). Os dejo un pequeño resumen de lo que fue la primera toma de contacto con ellxs.

Unos meses después llegó el gran día.

Y aunque aún falta el vídeo (que va a llegar en nada), os dejo con un resumen de la boda preciosa que Álex y Laura celebraron con sonrisa perpetua en la cara.

Las vibraciones de las fotos hablan de lo mismo que lo que fue la experiencia en persona: la historia de una pareja que se quiere de verdad, desde hace mucho tiempo, que confía y que mantiene una relación sana, y que se tuvo en cuenta durante todo el día y dejó fluir las emociones y el amor a flor de piel, lista para que nosotrxs lo pudiésemos capturar todo.

También se notó el cariño real de toda la gente que les acompañaba (que no era poca).

Es lo que sucede cuando trabajas con gente fácilmente querible. Que terminas también queriéndolos tú, aunque seas “una extraña”. Esta es la magia de nuestro trabajo: empezar fotografiando a desconocides que, muy rápidamente, pueden pasar a ser amigos que te ofrecen su casa si necesitas una cama en Madrid, que te escriben para ver cómo estás, que apoyan otros proyectos tuyos a pesar de haber invertido ya dinero en contratarte para inmortalizar su boda, que planean visitarte en Argentina…

Una vez más, ¡gracias, gracias y gracias; nos vemos de este lado del charco para seguir creando recuerdos, amigues! <3

DETALLES

Organización, diseño gráfico, decoración: Noches de Evasé

Vestido: Helena Mareque

Kimono y camisón: Miss Camisones

Zapatos Novia: Aquazzura
Cuñas: Mint & Rose

Tocado: Le Touquet

Ramo: Vegaflor

Maquillaje y peluquería: Jesús de Paula (para Oui Novias)

Traje novio, zapatos, etc: Garcia Madrid

Zapatos: Bow-Tie

Reloj antiguo: Auteur

Alianzas: Suarez

Celebración: Catedral de la Asunción de Burgo de Osma

Catering: Virrey Palafox

Ropa de niños: Zara Kids

Música ceremonia y cóctel: Cuarteto Dalí

Música celebración: The Hot Tubes

Para disfrutar más del resumen, dale al play a la música antes de empezar a ver la galería:


Blanca & Miguel · Boda en Soria

Blanca me escribió en noviembre de 2017 para contarme que se casaba con Miguel en Febrero de 2018 en una boda civil en el Ayuntamiento de Soria. Solté un alarido de dolor pensando en que no podría acompañarles, me encontraba en Argentina, y no volvía hasta Mayo. Además soy absolutamente fan de las bodas de invierno.
Él es uno de los mejores amigos de mi hermano, y ella una divina (como dirían al otro lado del charco, que quiere decir "una tía muy maja", pero que queda mucho más fino; sí, se me están pegando los términos argentinos).
Además, dos años antes hicimos un editorial simulando su boda, así que algo de práctica tenían. Esta era la de verdad y tenía que enviarles a la mejor para poder cubrir un evento tan especial: Laura se encargó de fotografiar una boda en la que me hubiese encantado estar pero que gracias a este resumen de fotos que compartimos con vosotrxs, puedo revivir ahora.

Gracias a todas esas parejas que se centran en hacer cosas reales, centradas en el que debería ser siempre el objetivo principal de una boda: celebrar el amor entre dos personas.
Gracias, Blanca y Miguel, una vez más. 

Detalles

Vestido novia: Intropia
Kimono: Intimisimi 
Zapatos: Flor de Asoka
Ramo: Flores Cid
Maquillaje y Peluquería: Estudio Cero Estilistas
Diadema: M de Paulet
Traje novio: Protocolo
Ceremonia: Ayuntamiento de Soria
Catering/celebración: Baluarte y Café Isla Soria 
Diseño gráfico: Trixar Comunicación (Beatriz, amiga de la novia) 
 

Larissa & Diego · Boda en el Palacio de Negralejo

Una boda civil en Alcalá de Henares

Larissa y Diego nos conocieron en la boda de Leti & Ramiro, en Valdelavilla, Soria. Ese día ya nos mostraron "el rollo" que tenían, así que cuando recibimos su email contándonos que se casaban en el Palacio de Negralejo, con una ceremonia civil en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, y que querían contar con nosotras, saltábamos de alegría. Sabíamos que la celebración sería genial y fuimos testigos de ello el 13 de Mayo en una fiesta que representaba lo que ellos eran y sus gustos literarios, de cine, aficiones… No hicieron una boda temática, pero incluyeron pequeños detalles que hablaban de todo lo que comparten y de lo que les une. El resultado fue una fiesta donde pudieron ser ellos mismos al 100%, donde nadie paró de bailar y de pasarlo bien.

Detalles

Vestido novia: Marca X&M. Larissa llevaba un vestido de tela velvet blanca, con corte pin-up (corto, falda abullonada, cancan, escote cuadrado y lazo en la espalda). Lo llevó con un tocado años 50 y narcisos amarillos. 

Tocado: Eva Vega Blanco Tocados

Zapatos Novia: Irregular Choice

Traje novio: Moss Bros

Ramo/prendedor novio: Hortensia Arte Floral

Maquillaje y peluquería: Centro Estético Merino

Celebración y Catering: Palacio del Negralejo

Diseño gráfico/ muñecos nupciales: Un Nido en el Desván

Centros de mesa: Flowering Velilla

Os dejamos con un pequeño resumen del reportaje.